Mi Abuela.

Mucha gente piensa, incluso a veces yo mismo, que las cosas no pasan porque si. Y esta mañana he recibido una noticia que no ha hecho más que recordarme y abonar esa teoría: la muerte de un ser querido y cercano.

Una persona que siempre asumió y aceptó en su vida, sin oposición alguna, un discreto segundo plano. Aceptando no ser graciosa, inteligente, lista y si pesada, analfabeta, charlatana, ... Aceptando los desplantes, broncas, cahondeos y risas de los demás porque no entendía una noticia, película, anécdota o chiste, o repetía lo que decía el presentador o actor de turno, con lo que era imposible escuchar lo que venía después, y respondiendo ella siempre de la misma forma. Con sonrisa, cariño, ternura, amor, sobre todos esos hijos y nietos que pretendían que una persona nacida en 1918, y habiéndose criado sin posibilidad de formación alguna, viese la vida como ellos. Siempre a la sombra de mi abuelo. Un "crack". Hombre con un excelente y particular sentido del humor, lúcido, comunicativo, afable, y del que todo el mundo quería sentarse cerca en las celebraciones familiares.

En la actualidad, mi abuela estaba diagnosticada desde hacía unos cuatro años de Alzheimer e ingresada en una residencia de ancianos. Mis padres ya sólo la sacaban de la residencia para que pasase con nosotros los días de navidad. Yo, sinceramente, había dejado de visitarla hacía años. Había perdido totalmente el conocimiento, y el dejarla de visitar me evitaba sentirme inútil y pasar un mal rato. Por lo tanto ahora, y sobre todo desde que hace seis años murió mi abuelo, la pobre estaba más en segundo plano que nunca.

Por todo lo anterior siempre pensé que su muerte y entierro sería algo muy mecánico e incluso de trámite. Pero las cosas no pasan por qué si. Y lo digo por la fecha que ha elegido para irse. Un 24 de diciembre. Imposible no alterar cualquier agenda familiar navideña. Siempre aceptó el segundo plano, pero quien sea o lo que sea desde donde sea, ha decidido que sea hoy, con todo preparado en las cocinas para servir las mesas de Nochebuena, y en las vísperas de la Navidad.

Imposible ocupar un segundo plano en su adiós en estas fechas. Imposible obviar su muerte sin que se desate la nostalgia. Quizás sea una forma de hacer justicia, de que por una vez se le de una pequeña parte de la importancia que realmente tuvo.

D.E.P.: Mi Querida Abuela.

 

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