Fèlix Millet o la Botella Medio Llena.

Todo este escándalo del que tanto se habla estos días en los medios en relación al Palau de la Música me ha hecho pensar que más allá del desasosiego, indignación, decepción, desmoralización, descrédito, desánimo, etc... que un episodio como este pueda provocar en la gente normal de la calle, debe llevarnos a pensar que es fruto de nuestros sistemas democráticos y de que los mismos funcionan, generando ello una sensación de crisis y desastre permanente. Me explico.

Lo bueno de todo este asunto es que ha salido a la luz pública y se han destapado todas las fechorías de este señor, igual que cuando la justicia se lleva por delante concejales, alcaldes o ayuntamientos enteros. Las corruptelas son inherentes al ser humano y malo en las sociedades que no se descubran con cierta asiduidad este tipo de verbenas. Debemos felicitarnos por ello y convencernos de que tarde o temprano a los sinvergüenzas se les pilla, y que la mayoría de políticos, alcaldes, concejales y demás señores Millets son honrados y no son ladrones. Pero como el sistema funciona cuando, inevitablemente, hay una manzana podrida los mecanismos de ese sistema no están podridos ni manipulados y la manzana sale.

Por eso debemos congratularnos más allá de desmoralizarnos.

Bueno, todo esto es lo que ayer me explicaba un amigo mío intentándome convencer de que no todo estaba perdido, y lo consiguió a medias. Yo os lo traslado aquí a ver que os parece a vosotros.

 

 

 

 

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