El Principio de Especialidad.

Con este post pongo fin a la serie de artículos publicados en relación a los principios hipotecarios del sistema registral español, derivados de las reglas generales de la legislación hipotecaria española, que marcan las líneas esenciales, o <<ideas – fuerza>>, de nuestro ordenamiento inmobiliario registral.

Recapitulando, han sido los principios de inscripción, publicidad, legitimación, fe pública, prioridad, tracto sucesivo, rogación y legalidad, para cerrar hoy con el que da título a este escrito.

En un primer momento, el principio de especialidad se concibe como una reacción al sistema de hipotecas generales, en el sentido de que sobre todo debía garantizar una deuda concreta de un importe determinado y recaer sobre una finca cierta y - en principio - sólo una, al amparo de lo dispuesto en los artículos 12 y 119 de la Ley Hipotecaria, disponiendo este último que, al hipotecarse varias fincas en garantía de un solo crédito, debía determinarse la cantidad por la que respondería cada una.

Responde este principio a caracteres de especialidad, determinación, univocidad en lo manifestado por el registro, exactitud en las publicaciones de las titularidades de cada derecho, las fincas sobre las que recae, así como el contenido y la proporción que corresponde al titular de cada uno de ellos.

Nuestra Ley Hipotecaria hace una interpretación amplia del principio de especialidad. El Registro de la Propiedad se lleva por fincas, esto es, siguen un sistema de folio real. La inmatriculación (acto de ingresar una finca en los libros), no es una inscripción corriente, como en registros de puro depósito de contratos, sino que conlleva la apertura del folio, + la descripción que ha de servir para identificar el inmueble en lo sucesivo, + la determinación del propietario y los titulares de derechos reales limitados. En este principio se encuentra inspirado el artículo 9 de nuestra Ley Hipotecaria.

 

 

Artículos Relacionados.

El Principio de Legalidad.

Nuestro Registro de la Propiedad, otorga un grado muy elevado de protección al titular inscrito. No en vano, su estructura responde al propósito de que publique noticias lo más fidedignas posibles en cuanto a las titularidades sobre los inmuebles que en él constan inmatriculados, y con esa finalidad:  

 

a) se lleva por un cuerpo de juristas altamente cualificado, esto es, los Registradores de la Propiedad;

El Principio de Rogación.

Continuando con el tratamiento que en los últimos artículos venimos realizando acerca de los principios hipotecarios que rigen nuestro ordenamiento inmobiliario registral, en este escrito nos referimos al conocido como principio de rogación.

De dicho principio se deriva el hecho de que los cambios registrales se producen exclusivamente a instancia de parte, esto es, el registrador no puede realizar asientos en los libros si no es solicitado por quien tenga derecho al asiento o resulte perjudicado por él.

El Principio de Tracto Sucesivo.

Cada titularidad registral, salvo la que consta en el asiento de inmatriculación o primer asiento, debe apoyarse sobre otra anterior, vigente y suficiente para servirle de base. Tratándose de transmisiones de propiedad, esta regla quiere decir que cada adquirente sólo puede inscribir su derecho si lo ha recibido del último titular según el registro: tracto sucesivo.

El Principio de Prioridad.

Dos o más derechos reales no pueden coexistir  sobre una misma cosa en pie de igualdad. Si hay varias hipotecas, una será primera y otra segunda, sin que quepan a la vez dos usufructos idénticos y plenos o dos propiedades.

El Principio de Fe Pública.

Si yo vendo una finca que no me pertenece, la venta, en cuanto tal, es válida, dado que hay consentimiento, objeto y causa, pero no puede dar origen a una transferencia de propiedad, pues yo no soy propietario de la finca y, por ende, no puedo transmitirla.

El Principio de Legitimación.

Después de haber tratado los principios de inscripción y publicidad, toca hoy dedicarle unas líneas al principio de legitimación, en esta serie dedicada a los distintos principios hipotecarios que esencialmente rigen nuestro derecho inmobiliario registral.

El Principio de Publicidad.

Continuando con lo iniciado en el último artículo publicado, voy a tratar en este otro de los principios hipotecarios que marcan la pauta en nuestro ordenamiento inmobiliario registral, abordando hoy el principio de publicidad.

La doctrina ha distinguido siempre entre publicidad material y formal, refiriéndose a la primera como la concerniente a los efectos de la inscripción, y descomponiéndola ahí en otros dos principios como son:

 

El Principio de Inscripción.

Me dispongo a abordar en este escrito un aspecto en concreto del sistema registral español que puede resultar llamativo para más de uno, una vez lo haya desarrollado.



Compartir:

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato

CAPTCHA
Esta pregunta nos sirve para comprobar que no eres un programa de respuestas.
11 + 1 =
Solve this simple math problem and enter the result. E.g. for 1+3, enter 4.
Distribuir contenido