Cuando El Deporte Deja De Serlo.

Tantos clásicos entre Barça y Madrid han dejado trastocado a más de uno.

Política, provocaciones, excusas y acusaciones entre ambos bandos han impedido que muchos acabáramos por disfrutar de algo que se reduce a una simplicidad que algunos se empeñan en manchar de adjetivos que no tienen nada que ver con el espectáculo. Y eso se define en una sola palabra: fútbol. No es más que eso; un deporte. Bien, es también orgullo, pasión, sentimiento... Pero un deporte. Y, como en todos, a veces se gana y a veces se pierde. Fin de la historia.

Dijo una vez el escritor Paulo Coelho que “La gran victoria que hoy parece fácil fue el resultado de pequeñas victorias que pasaron desapercibidas”. Nada más lejos de la realidad. Uno gana cuando pone condiciones para hacerlo, y cuando tiene una base lo suficientemente sólida para lograrlo. No hay que depender de otra cosa que no sea uno mismo. Si el equipo es constante, fuerte y hábil poco importan las decisiones externas. Pensar lo contrario es engañarse a uno mismo.

Ganaron los justos en cada uno de los partidos. Por supuesto que cualquiera puede estar en desacuerdo. La libertad de expresión existe para todos, y la variedad de opiniones hace que la democracia haga gala de presencia en una sociedad donde todo el mundo ve las cosas del color que más le conviene. Se puede opinar, pero siempre desde el respeto. Y se puede acusar, pero siempre y cuando haya razones de peso para hacerlo. Pero lo que no se puede hacer, por nada del mundo, es usar el poder que se le otorga a los medios de comunicación para engañar a la opinión pública. Y es que, por desgracia, tanto empacho de clásicos ha vuelto a poner sobre la mesa un tema que trae cola desde hace décadas: la manipulación en los medios de comunicación.

 

La prensa deportiva.

En una época tan revolucionaria como ésta es lamentable ver como quedan pocos medios que sean totalmente imparciales. Ya estén influenciados por intereses políticos, religiosos, económicos o publicitarios son pocos los medios de comunicación que se mantienen fieles a la verdad. Y aunque no hay ley que regule la adaptación de “la verdad” a “su verdad”, es cierto que la ética de cada uno debería primar por encima de todo. Pero aún así hay algo muy diferente entre distorsionar la realidad para favorecer a ciertos sectores, y entre esconderla y manipularla cuando se sabe la verdad. Ambas son igual de poco éticas, pero la segunda implica tener, además, muy pocos escrúpulos. De esto sabe bastante la prensa deportiva.

 

Del AS y demás.

Las dos últimas manipulaciones en los medios deportivos han venido de la mano del diario deportivo As y del programa Punto Pelota de Intereconomía. Tal vez sea por el interés en politizar el deporte, pero lo cierto es que todo lo que sean conductas antideportivas deberían estar prohibidas. Y más, todavía, si los que tienen que dar ejemplo infunden falsas realidades camufladas de opinión para calentar a los aficionados.

Es el caso del último partido de liga que disputaron FC Barcelona y Athletic de Bilbao, donde el primero marcó un gol que sumó al marcador a pesar que muchos reclamaban fuera de juego. Más allá de la legalidad o no del gol, el debate se centró sobre la infografía publicada por el diario As, que manipuló claramente la imagen suprimiendo al jugador del Athletic Koikili que estaría rompiendo el fuera de juego de Alves, lo que dio mayor sensación de error en la decisión del colegiado. Con eso se inducía al lector a pensar que el fuera de juego era claro y que, por tanto, el árbitro favoreció claramente al Barça. Una vez detectado el error en la edición impresa por parte de algunos sectores, los directivos del rotativo se limitaron a decir que “por un error en la infografía (...) no figura la imagen del defensa del equipo bilbaíno, que podría estar en línea con el lateral derecho del Barcelona. Pedimos disculpas por ello”. Fin del tema.

 

 

 

 

 

 

Más reciente todavía es el presunto vídeo manipulado por el programa de Intereconomía Punto Pelota, donde son muchos quienes afirman que la cadena se saltó algunas secuencias para favorecer al conjunto merengue. En concreto se trata de una falta pitada al madridista Pepe sobre el blaugrana Dani Alves y que supuso la expulsión del primero, en el partido de ida de las semifinales de la Liga de Campeones que enfrentaban a Real Madrid y FC Barcelona. El vídeo emitido por la cadena pretende demostrar que el jugador madridista Pepe no tocó a Dani Alves en la falta que supuso su expulsión por roja directa, pero en la Red circulan ya otros muchos vídeos que intentan desmontar la inocencia de Pepe asegurando que “faltan frames” en el montaje mostrado por Intereconomía.

En este caso, centrándonos en el deporte que es de lo que deberían tratar esos espacios, la duda no sería si la falta conlleva expulsión o no. De hecho, hay interpretaciones para todos los gustos. Lo que no se puede hacer es obviar una realidad. Lejos de si Pepe toca a Alves o no, lo que de verdad debería importar son las consecuencias que podría haber tenido la entrada si el jugador blaugrana no aparta la pierna. Porque da igual los colores que sienta cada uno, en el fondo todos somos personas y debemos reconocer los hechos objetivamente. Lejos de si le da muy fuerte, muy flojo, no le toca, le barre, etc, lo que de verdad se debería hacer es apostar por las conductas deportivas y desechar las antideportivas sea cual sea el color de la camiseta de quien las comete.

 

El color de la información.

Los de As e Intereconomía son solamente dos ejemplos del gran mundo que forman los medios de comunicación. El fútbol acapara las tensiones, las disputas, la política... El fútbol lo acapara todo y deberíamos diferenciar que el deporte es un juego en el que cada cual juega sus mejores cartas para llevarse la victoria, y no un campo de batalla. Y no tendría que ser necesario recorrer a la manipulación para demostrar algo que ni uno mismo cree, porque desde el momento que se quiere tapar es porque se sabía que era cierto.

Pero la manipulación existe desde nuestros inicios, y la prensa ha hecho buena gala de ello. Quizás por eso las diez manipulaciones más sonadas bit.ly/a2FFBK son obra de empresas tan diversas como Paris Match, la agencia EFE, Reuters, El Mundo, La Prensa de Honduras, Los Angeles Times, Sepah News y el ya mencionado diario As.

 

Castigar la mentira.

No hay que olvidar que el mundo de la comunicación es un negocio, y que en cada medio existen unas limitaciones empresariales impuestas por los intereses económicos y políticos de la empresa de comunicación. Esto inevitablemente influye en mayor o menor grado en las informaciones que dan. Pero lo que no se puede hacer es omitir la verdad y hacer otra de nueva a base de mentiras. Y menos en el fútbol, porque lo que se consigue es crispación y odio entre aficiones. Un odio que probablemente quedaría reducido a diferencias deportivas si los medios de comunicación no aportaran su opinión camuflada en información.

No sé hasta qué punto un medio de comunicación que miente intencionadamente puede llegar a quedar impune, pero tal vez todos deberíamos hacer un ejercicio de auto crítica y ponernos a pensar si, realmente, vale la pena llegar a estos extremos por el fútbol, que es algo que fue creado para divertir y entretener a la población. Y es una lástima que le estamos dando justo el uso contrario.

 

 

 

 

 

Elisabet Parera Campins.
Periodista.

 

 

 

* Ver También: Pepe Hucha, el mejor... bit.ly/l1WABs

 

 

 

 

twitter.com/CanoAdvocats

 

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