Amigos.
Siempre me ha hecho sentir algo extraño, y por qué no decirlo, acomplejado, el hecho de observar esos grandes grupos de amigos, parejas o no, que se consideran tan afines entre si (en ocasiones formados por 10, 12 ó 14 personas) como para compartir aventuras tan importantes para un individuo como hacer un viaje, pasar un fin de semana juntos o simplemente compartir con cierta asiduidad mesa y mantel en comidas o cenas, ir a ver una película al cine, una obra al teatro, o disfrutar juntos de un concierto.
Alucino como a todos les puede interesar la misma película, el mismo concierto, o el mismo restaurante, o incluso más si lo que existe realmente es tal principio de solidaridad grupal que hace que sacrifiquen intereses o gustos particulares en beneficio del mantenimiento de esa cohesión del colectivo.
Y es que me ha costado siempre tanto eso de conseguir una afinidad con una persona como para congeniar hasta esos extremos, que claro, sólo pensar en tener que lograrlo con más de 10, constituye para mi una utopía tal, que me he visto obligado a tener que acabar aceptando el calificativo de asocial por parte de mi entorno. Pero, sinceramente, no puedo ir al cine a ver una película que no me interesa, ni ir a un concierto porque a mis amigos les guste el grupo o artista en cuestión, ni cenar o comer con alguien que no me interese en absoluto ni con quien no tenga nada en común y encima en un lugar en el que no me sienta a gusto.
Además, con mi vicio de huír del tópico y el gran defecto de soltar gran parte de lo que me pasa por la cabeza, desde el minuto uno en el que a veces nos hemos reunido, “en plan parejitas”, con mi mujer y unas cuantas amigas suyas y sus respectivos, ya tengo a la mía dándome golpecitos por debajo de la mesa para que me calle, sin mucho éxito normalmente por su parte.
Hoy en día se emplea la palabra amigo con una facilidad pasmosa, y para muestra el botón del facebook en el que, como todos sabemos, se manosea el concepto de forma tal que cada persona tiene como mínimo 50, 70, 90, 120 amigos y algunos ya pues 170, 200, y de ahí para arriba. Ya sé que es un mal ejemplo y que todos entendemos la connotación del término en esa red social, pero sirva la exageración para ir al meollo…
Y a eso vamos. Leo hoy en El Periódico de Catalunya una entrevista a uno que sabe del tema (mi lema es hacer caso a los que saben), el psiquiatra DON ENRIQUE ROJAS, y me tranquiliza concluir de sus declaraciones que tampoco soy tan raro.
Acaba de publicar un libro sobre la amistad, y en esta entrevista (cuyo enlace os dejo al final) toca el tema y yo os extraigo las notas que he considerado más interesantes al respecto:
a) A lo largo de la vida se pueden tener 4 ó 5 amigos íntimos, y no más.
Ello es así por la falta de tiempo y porque la amistad exige una exclusividad. El amigo de verdad quiere que tu seas muy suyo.
b) La mayoría de las amistades (entre el 80 y el 90 por ciento), se quedan a medio camino, esto es, hay una buena y cordial relación pero con territorios en los que uno no deja entrar al otro. Cajones cerrados con llave.
c) La amistad íntima es la diaria. Aquella a la que se le cuentan de forma continuada las penas y las alegrías. Como si fuese un psiquiatra de cabecera.
d) Los grandes amigos se conocen los defectos. Es por ello que si hay una traición se pasa al odio con tanta facilidad.
e) La amistad entre hombre y mujer es sugerente y va acompañada del riesgo de que salte la chispa del enamoramiento.
Enamorarse es crear una mitología privada con alguien. Es decir: "No entiendo la vida sin ti. Eres parte fundamental de mi proyecto". Es encontrarse a si mismo fuera de si mismo.
f) ¿En que se diferencia el amor de la amistad?
El primero es una relación de amistad con sexualidad, con posibilidad de crear una familia y tener un proyecto común.
g) Una receta para conservar la amistad: olvidar.
El perdón es necesario, y el perdón auténtico conlleva una elaboración que pasa por dar carpetazo a las páginas negativas, para acabar con el dolor que provoca el rencor derivado de cualquier agravio.
El que dice “perdono pero no olvido”, está diciendo muy poco, o nada.
Así pues, amigos, lo que se dice amigos, bien pocos debe haber de verdad, que es lo que yo siempre he pensado. En cambio hay mucha gente que dice tener 20, 30 ó 40 amigos. Yo sé que aunque viviese 200 años nunca tendría tantos, pero en mi opinión el que dice que los tiene, tampoco los tiene.
No creo que sea un amigo alguien a quien siempre le tengas que reír las gracias, decirle lo guapo/a que está y no disentir ni contrariarle en ninguno de sus puntos de vista, no vaya a ser que sino ya no nos llamen la próxima vez que queden.
No, por ahí no me van a pillar. Para eso mejor me apunto a asocial.
Últimos artículos
- Fuentes y Medios de Prueba.
(20/01/2012 - 18:45) - Valores y Consumismo.
(14/01/2012 - 23:52) - Eterna Navidad
(07/01/2012 - 13:45) - Sobre El Acoso Sexual.
(03/01/2012 - 18:38) - Sobre El Dolo Eventual.
(29/12/2011 - 13:35) - Hacia Lo Salvaje.
(23/12/2011 - 14:31) - Sobre Las Preguntas A Los Testigos ...
(15/12/2011 - 00:28) - Hacer Frente A Las Adversidades.
(10/12/2011 - 18:39)
Últimos vídeos
- Fracasar es Normal.
(27/01/2012 - 20:40) - Hay Razones Para Creer.
(08/01/2012 - 19:32) - Video Increíble.
(09/12/2011 - 16:33) - La Cultura De La Queja.
(30/11/2011 - 13:01) - Aparcar Con El Iphone.
(27/09/2011 - 17:55) - Cien Años En Cien Segundos (De ...
(12/09/2011 - 20:40) - Hyundai Desafía A La Muerte En Su ...
(30/08/2011 - 13:23) - La Dificultad Para Emprender En ...
(22/08/2011 - 18:00)

Enviar un comentario nuevo