Tu vuelo sale en dos horas. Apuras el tiempo y compruebas que esté todo bien: ropa en orden, neceser a punto, zapatos limpios, dinero suficiente, cargadores guardados, líquidos bien envasados, billetes en mano... y, sin más, sales dispuesto a disfrutar de esas merecidas vacaciones. Hasta aquí todo bien, pero... ¡Ups! Quizás algo tan sencillo como el teléfono móvil se nos haya pasado por alto y haga que esas vacaciones de ensueño se acaben convirtiendo en un infierno.
Publicado por Elisabet Parera... el Lun, 04/10/2010 - 18:06.