tristeza

Desencuentros (II).

El devenir de nuestra existencia inevitablemente se come muchas cosas. No se puede quedar bien con todo el mundo. Hay momentos en que uno tiene que tener claras sus prioridades para seguir adelante a riesgo de colapsarse, y tiene que escoger aún a sabiendas de que lo que deja es único e irrepetible. La importancia de que alguien genial aparezca pero no en el mejor momento o en el mejor lugar. Qué se yo.

Divina Theodora.

Leía ayer la entrevista que publicaba en La Contra La Vanguardia a ANDRÉ POULIÉ, quedándome fascinado (y me pongo todo lo cursi que ustedes quieran, porque la ocasión lo merece). Un tipo de 45 años. Holandés pero afincado en Suiza desde que era un bebé y que cuenta en su currículum con la dirección de marketing de grandes multinacionales como Procter & Gamble, Tag Heuer, o L´Oréal.

Es lo que Hay.

En un lugar donde muchas mañanas tomo el café con leche, hay un señor muy particular. Debe estar sobre los sesenta años, es culé y muy carismático en ese establecimiento. Tine mucha gracia en sus siempre ingeniosos comentarios, sean futbolísticos, políticos o sociales, y aunque se le pueda ver el plumero suele ser bastante "assenyat", que se diría en catalán, en sus manifestaciones, esto es, que no se deja llevar por fanatismos, odios, fobias o fibias. Que no tiene enemigos vaya.

Gracias a Todos.

Dentro de poco Elisabet Parera Campins (en la foto) pasará a ser colaboradora de nuestro blog. Tiene 24 años, es periodista y redactora de la publicación semanal de l'Alt Maresme i La Selva CafèambLlet, y a pesar de su juventud tiene una pluma privilegiada. 

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