restaurante

El Día En Que Mi Vida Cambió.

Hubo un día en que desperté y me sentí distinta. Un día en que dejé de jugar con muñecas para prestar atención a las personas de carne y hueso. Hubo un día en que dejé de lado los deberes escolares del día para centrarme en las noticias que salían del televisor, aún sabiendo que habría consecuencias. Hubo un día en que dejé de juntar los labios de Barbie y Ken para pasarme los días soñando con ser yo la protagonista de mi cuento de hadas particular.
 

Goleada por Ventaja.

Los imaginaba como unos hooligans que se dedican a beber cuando oscurece. Pero reconozco que me equivoqué. Hace una semana iba en el avión rumbo a Londres con la idea de conocer como sería la ciudad más grande de Europa, y he vuelto enamorada de la magia que se respira en sus calles, en sus bares, y en sus inmensos jardines llenos de vida. En el fondo son afortunados. Y lo saben.

Amigos.

Siempre me ha hecho sentir algo extraño, y por qué no decirlo, acomplejado, el hecho de observar esos grandes grupos de amigos, parejas o no, que se consideran tan afines entre si (en ocasiones formados por 10, 12 ó 14 personas) como para compartir aventuras tan importantes para un individuo como hacer un viaje, pasar un fin de semana juntos o simplemente compartir con cierta asiduidad mesa y mantel en comidas o cenas, ir a ver una película al cine, una obra al teatro, o disfrutar juntos de un concierto.

Bachillerato Nocturno.

Se refería el otro día NAJAT EL HACHMI, en un artículo que firmaba en El Periódico de Catalunya, en fecha de 12 de mayo de 2.009, al bachillerato nocturno y el compromiso que han presentado siempre los alumnos que a él se han apuntado.

Distribuir contenido