presente

Aquí y Ahora.

Hace cuatro veranos pasé unas de las mejores vacaciones de mi vida. Es más, después de aquellos días increíbles, los años han empezado a contarse de agosto en agosto.

Hacia Lo Salvaje.

Y en cuanto bajas un poco la guardia. Cuando, incluso inconscientemente, ello pasa, azota traicionera la nostalgia sin solución de continuidad. Sin que se pueda hacer nada. Sin que de ningún modo se pueda evitar. Esos inevitables momentos bajos de nuestro presente. Ese presente que aunque sea por momentos no gusta o deja de resultar atractivo, devuelve a falsos momentos o estados de felicidad a los que no querríamos volver pero añoramos.

Controlarlo Todo.

A menudo gran parte de los problemas y dolores de cabeza que tenemos son a causa de intentar querer controlar actuaciones, hechos y/o circunstancias en las que no podemos incidir de ninguna manera. O sea, que es imposible que controlemos. Pero aunque lo sepamos, y en el fragor de la batalla, nos acabamos perdiendo en pensar continuamente en ello.

Ya lo Dijo un Sabio...

Amor. Cuatro letras llenas de conceptos. Dos vocales y dos consonantes que mantienen el equilibrio de un significado que tiene tantas acepciones como personas en el mundo. Hay estudiosos que se llenan los labios hablando de amor sin saber que un día de práctica no equivale a años de teoría. Todo el mundo se permite hablar del idioma universal que nos une con tan solo una mirada, y nos separa con tan solo apartarla.

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