Y en cuanto bajas un poco la guardia. Cuando, incluso inconscientemente, ello pasa, azota traicionera la nostalgia sin solución de continuidad. Sin que se pueda hacer nada. Sin que de ningún modo se pueda evitar. Esos inevitables momentos bajos de nuestro presente. Ese presente que aunque sea por momentos no gusta o deja de resultar atractivo, devuelve a falsos momentos o estados de felicidad a los que no querríamos volver pero añoramos.
Publicado por Oscar Cano Fuentes el Vie, 23/12/2011 - 14:31.