personal

Más Pedagogía y Menos Soberbia.

Puede que el cliente en la mayoría de las ocasiones no tenga ni idea de derecho y que vaya a ser para el abogado una pérdida de tiempo intentar explicarle con detalle en que punto está el proceso, las opciones o perspectivas del asunto, o el por qué el abogado aparenta tenerlo todo controlado cuando una primera resolución ha sido desfavorable.

Rehacerse.

Cuando te equivocas, y no puedes justificarlo ante el perjudicado a pesar de tener tus razones, no deja de ser un fracaso en toda regla. Es ese momento en el que no puedes decir nada y sólo puedes aguantar el chaparrón, tanto profesional como incluso personal que te puede caer. Te derrumbas. Después de decir, como mucho, "pero hombre..." o "tampoco es eso...", llega el abatimiento porque ves que nada puedes decir, y aunque pudieses no tienes fuerzas. Te entregas y punto.

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