A menudo en nuestro día a día, y por mucho que planifiquemos, ordenemos, distribuyamos y deleguemos, hay un momento en el que nos salimos de la línea. El exceso de trabajo, los problemas cotidianos, incluidos los personales, y todo lo que se conoce como nuestro entorno (Johan Cruyff dixit), se torna hostil lo queramos o no y acaba afectando a nuestro rendimiento, a nuestra producción, y nos impide alcanzar objetivos creando la consiguiente frustración.
Publicado por Oscar Cano Fuentes el Jue, 27/10/2011 - 13:28.