mirada

RIP.

Sabiendo que es un partido que tenemos perdido. Conociendo el final. Teniendo la certeza de que el final es malo y triste, y que es inevitable y no se puede cambiar. ¿Tiene sentido vivir como si eso no existiera o como si hubiese alguna opción a darle la vuelta, cambiarlo, evitarlo o mitigarlo?

La Mirada de la Víctima.

Se llama Diego, tiene 25 años, y muchos querían verle muerto. Ahora está hospitalizado y corre el riesgo de sufrir secuelas para el resto de su vida. Hasta hace una semana era un completo desconocido que se había mudado de Madrid a Tenerife con su pareja sentimental y la hija de ésta.

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