documentación

Asesorarse Bien.

Hace unos días tuve la llamada al despacho de un señor que decía haber recibido una demanda en la que le reclamaban unos cuatro mil euros. Creo recordar que eso fue sobre las 5 de la tarde. Se mostraba nervioso. Atropellado. Se amontonaba. Continuamente decía cosas sin esperar a escuchar lo que yo podía decirle. “… ¿Usted lleva civil no? … porque claro, me reclaman cuatro mil euros, pero ahí el coche ya no valía eso. Esto no puede ser. Yo le llevaré todos los papeles que tengo.

Rehacerse.

Cuando te equivocas, y no puedes justificarlo ante el perjudicado a pesar de tener tus razones, no deja de ser un fracaso en toda regla. Es ese momento en el que no puedes decir nada y sólo puedes aguantar el chaparrón, tanto profesional como incluso personal que te puede caer. Te derrumbas. Después de decir, como mucho, "pero hombre..." o "tampoco es eso...", llega el abatimiento porque ves que nada puedes decir, y aunque pudieses no tienes fuerzas. Te entregas y punto.

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