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El Sueño Americano, y de Algún que Otro Idiota.

Para empezar este artículo, lo ideal es ver el vídeo del reportaje de Antoni Bassas emitido en la edición del Telenotícies Migdia de TV3 del pasado 13 de julio de 2.009.


A la vista del reportaje hemos de congratularnos de nuestra sanidad pública pero al mismo tiempo estar guardianes, atentos y vigilantes. Sin ningún género de duda, la tendencia que marcan los muchos poderes fácticos o lobbys interesados en la progresiva semi o directa privatización de nuestro sistema sanitario, tiene su maquinaria en marcha y los recortes son progresivos e imparables.

Tiene su lógica, dado que con independencia del ya vilipendiado y poco impactante sueño americano, pulula por ahí una mentalidad que se impone. La del pijo o snob idiota venido arriba desde su complejo de paleto (que lo es), que lo mide todo por el dinero, pretendiendo que la administración no cumpla con la esencia de su propia existencia que no es otra que la de estar al servicio de los ciudadanos.

Lo que ahora se le pide es que esté al servicio del ciudadano/s que tenga/n, mueva/n y maneje/n pasta, ¡¡barra libre para ellos!! No hay que obligarles a cumplir las normas. Debe hacerse la vista gorda con ellos, no vaya a ser que se enfaden. No mordamos la mano que nos da de comer. Se requiere que inviertan, realicen actos de consumo, organicen actos de masas que conlleven pernoctaciones en hoteles, que llenen restaurantes (y si son de lujo mucho mejor).

A todos estos incluso habría consenso para dejarles hacer de vientre en medio de la calle mientras dejasen un billete de 50 euros al lado de la mierda. Porque claro, todos sabemos que eso va a acabar repercutiendo en beneficio de los tropecientos sintechos que duermen en los cajeros de las mismas aceras de los hotelazos de BCN, así como en las viudas con pensiones de 300 y pico euros a las que ya les han cortado la luz y se las come la mierda (y 2) en un pisito cuyo edificio se cae. Porque, ¿es a eso no a lo que se hace referencia cuando se dice que a Barcelona le favorece mucho el tráfico comercial, la imagen, la repercusión mediática, etc... que provocan en la ciudad acontecimientos como una feria, el Tour o un concierto? ¿Ah no es a eso?

Entiendo como normal que con esas filosofías, cuando te sale un cáncer de caballo, sea conveniente para un país pararse a valorar entre dos enfermos con la misma patología a quién conviene ponerle al Doctor House:

¿al que pueda consumir en viajes, hoteles, restaurantes, taxis y otros establecimientos, revitalizando así cuando sea menester el comercio y las actividades con las que nos lucramos para vivir de puta madre, o al fósil que no tiene un duro y estará el resto de su existencia en el sofá y como mucho irá con su mujer a dar un paseo sin tomarse siquiera un café para desgracia del que tiene el bar en la esquina? ¿está claro no?

Si defiendes lo que yo defiendo en este artículo te llaman, como a mi me pasó el otro día, iluminao y yo creo que el que me lo dijo tuvo piedad porque se le notó, y estoy seguro de ello, que quería decir gilipollas.

Amigos.

Siempre me ha hecho sentir algo extraño, y por qué no decirlo, acomplejado, el hecho de observar esos grandes grupos de amigos, parejas o no, que se consideran tan afines entre si (en ocasiones formados por 10, 12 ó 14 personas) como para compartir aventuras tan importantes para un individuo como hacer un viaje, pasar un fin de semana juntos o simplemente compartir con cierta asiduidad mesa y mantel en comidas o cenas, ir a ver una película al cine, una obra al teatro, o disfrutar juntos de un concierto.

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