caducidad

Cuando El Teléfono Suena.

Lo tengo comprobado: día que quiero tranquilidad, día que el teléfono no deja de sonar. Ese inconfundible sonido carente de evolución que rompe la calma y penetra en los oídos justo a la hora menos indicada me trae de cabeza. Mientras recorro el camino hacia el terminal fijo me invaden mil pensamientos a la vez que, con solo descolgar el auricular, me hacen salir de dudas como por arte de magia: ¿quién será?

Desencuentros.

La vida está llena de desencuentros. Desencuentros a todos los niveles. Pero a los encuentros que me voy a referir yo son a aquellos que no pueden darse por circunstancias ajenas a la voluntad de las personas. ¿Quién no ha pensado más de una vez lo que le gustaría que alguien formase parte de su vida o círculo más cercano y por circunstancias (distancia, cambio de trabajo, colegio, instituto, universidad, …) ello no es posible?

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